Es ella, de día.

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Bajo la lluvia, sentía las gotas rodar por su pelo, luego al pecho, espalda, dedos. Palo de agua el que caía.

Dejó el paraguas a un lado de la entrada a la oficina. Tendió el sweater en el perchero y sacudió sus pies en la alfombra. Unos pasos y ya estaba en su puesto: una mesa blanca con una pantalla grande y un teclado en medio. Papeles por doquier. Teléfono, lápices y la taza de café que aún tenía sobras del ayer, decoraban el lugar. Un ventanal ocupaba la atención, daba hacia una de las construcciones del área. Olía a flores y libros viejos… y a café. Siempre olía a café.

Se sentó y tomó un lapiz.
“8:00 PM con Antonio”, escribió en un post it, con la esperanza de que recordara lo que debía hacer al final del día sin que el papel se perdiera entre sus montañas de artículos por leer.

Escuchó la puerta principal que cerraba. Pensó en que alguno de sus compañeros de trabajo habría llegado; tal vez Gloria que tenía la costumbre de llegar temprano, incluso, más temprano que cualquiera de los jefes. Podría ser Felipe, aunque después de la borrachera de anoche, seguramente Pipe sería el último en llegar. Se llevó una sorpresa cuando la vió pasar… paró en su puerta, recorriendo el cuarto con la mirada y dijo “¿Es ésta la editorial? Es mi primer día”. Llevaba un vestido verde, lentes y tenía aire de paz. Nunca habría pensado en que ese sería el aspecto que tendría la mujer de su vida, hasta ese preciso segundo.

(CONT.)

chayotica Written by:

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